Budapest es una de las ciudades más bellas de Europa, cuyo centro histórico junto al Danubio fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Suele decirse que el Danubio, el gran río que atraviesa Europa, divide Budapest en dos partes que son las que dan nombre a la ciudad: Buda y Pest. Pero la realidad es otra muy distinta. El Danubio une las dos antiguas ciudades formando una sola. Es ese río prodigioso el que da sentido a la capital húngara, el que permite apreciar la fusión de las dos partes de la ciudad y el que la otorga ese ambiente romántico.
Buda es la zona montañosa y la ciudad antigua, mientras que Pest es la zona más llana y moderna. Ambas partes constituyen una única y encantadora ciudad que a pesar del daño sufrido durante la II Guerra Mundial todavía conserva su encanto. Años de reconstrucción y de grandes esfuerzos han conseguido devolver a la ciudad su esplendor de antaño. Buda y Pest se comunican gracias a ocho elegantes puentes, algunos de ellos auténticos símbolos de la ciudad. Por donde el turista pasee se pueden descubrir emblemas de la historia de la ciudad como algunos elementos arquitectónicos y decorativos que coronan sus principales monumentos: los Cuervos del Castillo, símbolo de Matías Corvino, el águila imperial de Francisco José o el pájaro turul que corona el puente de la Libertad, símbolo de los árpád.
La mejor forma de apreciar la dimensión y belleza de este destino es admirar Pest desde las colinas de Buda, y de igual forma contemplar Buda a la sombra del gigantesco Parlamento de Pest.