Junto al Río de la Plata, se yergue apasionada como el tango, Buenos Aires, la ciudad más elegante de Sudamérica. Un auténtico mosaico donde conviven las más modernas construcciones con antiguas casonas coloniales, museos, teatros, cafés y music-halls capaces de empapar de arte, gastronomía, cultura y tango al visitante.
Con casi 12 millones de habitantes, la octava urbe más poblada del mundo, y una de las más extensas en superficie, Buenos Aires es la puerta cosmopolita de Argentina. Pero sobre todo es la ciudad de los porteños, como se conoce a sus ciudadanos. La intensa inmigración Europea, que siempre ha caracterizado a la capital de Argentina, ha ido conformando ese marcado carácter internacional que hoy día se respira por cada poro de su piel. Se escucha gallega y asturiana en la Plaza de Mayo, se siente italiana al paso de La Boca y huele a francesa en calles como Alvear y Arroyo.
Buenos Aires, con la mirada puesta en Europa y el cordón umbilical ligado a América, se descubre como una ciudad libre de matices y con una personalidad cambiante. Está ciudad ha crecido a partir de barrios dispersos a los que el progreso y la inmigración han ido integrando en un mismo entorno. Los cincuenta barrios porteños cuentan su historia conservando sus características y sus peculiaridades. La capital argentina se presenta al visitante ofreciendo las facetas diversas que configuran los lugares por los que transita. En el centro de la ciudad se concentran los espacios vinculados con la administración pública y las principales entidades bancarias y financieras, y adosados al sector los núcleos culturales de mayor importancia, buena parte de los comercios y los hoteles de categoría.