La ciudad de San Francisco está situada sobre la península que separa a la bahía del mismo nombre del Océano Pacífico. El agua y las colinas son los elementos predominantes en su topografía. Son famosas las nieblas que cubren, durante gran parte del año, la costa de San Francisco. En verano, la niebla hace que el clima sea muy húmedo, y origina un curioso contraste de temperatura con las zonas del interior. En cambio, los inviernos son relativamente suaves y agradables.
San Francisco es una ciudad convulsa, vibrante, llena de vitalidad, creativa y tolerante. El ánimo y la tenacidad de sus habitantes han sido puestos a prueba en multitud de ocasiones. En pocos años, levantaron de nuevo una ciudad derruida por un terrible terremoto y arrasada por los incendios. Con el mismo tesón, superaron la profunda crisis económica de los años treinta, y vencieron las oleadas de criminalidad que amenazaron la vida de la ciudad. En esta gran ciudad conviven el conflictivo ambiente de los muelles, la comunidad gay más numerosa del mundo, artistas y bohemios llegados a partir de los años cincuenta, millares de inmigrantes hispanos, bajo enormes puentes y entre modernos rascacielos. Si bien a mediados del siglo XX casi el noventa por ciento de la población de San Francisco es blanca, en la actualidad hay una importante comunidad asiática, formada por chinos, japoneses y vietnamitas, que alcanza el veintiocho por ciento del total de habitantes.
Desde los años ochenta, la industria hostelera, y en particular los restaurantes, han experimentado una expansión sin precedentes, gracias a la cual San Francisco se ha convertido en uno de los centros culinarios más importantes del mundo. Esta ha sido una de las victorias más notables de una nueva concepción de la vida urbana que se ha extendido por San Francisco, según la cual las grandes ciudades no son lugares de los que huir despavoridos en cuanto se presenta la menor ocasión. Por el contrario, ofrecen un sinfín de oportunidades de todo tipo, muy enriquecedoras tanto para sus vecinos como para sus visitantes. De hecho, San Francisco recibe cada año más de dieciséis millones de visitantes - turistas o ejecutivos en viaje de negocios- cifra que ha convertido a este sector en uno de los más importantes de su economía.
Tras un periodo de recesión económica, que se produjo a comienzos de los noventa, San Francisco atraviesa una época de prosperidad, y se ha reafirmado como el centro económico y cultural de California. Uno de los motores de la economía de la zona es Silicon Valley, donde tienen su sede las empresas de telecomunicaciones más importantes del mundo, además de una gran cantidad de pequeñas y medianas empresas que, con su actividad y su crecimiento, han supuesto una nueva inyección de vitalidad para la ciudad. Otros sectores con gran presencia en San Francisco son los seguros, las finanzas y la banca. La calle Montgomery, situada en el centro de la ciudad, es conocida también como la Wall Street del Oeste.