El nombre de la ciudad proviene de una palabra india que significa lugar de encuentro. Nada mejor define a la ciudad que esta palabra indígena, pues Toronto es un cruce de caminos y culturas. En Toronto se asentaron británicos, irlandeses, africanos, caribeños, latinoamericanos y asiáticos. Esta mezcolanza de culturas ha enriquecido notablemente a esta población en la que se hablan más de cien idiomas y se organizan anualmente multitud de actos festivos y culturales.
La inquietud cultural y artística está presente en la ciudad durante todo el año, pues Toronto ofrece conciertos, exposiciones, espectáculos teatrales y festivales de músicas del mundo. Una de las épocas más destacadas dentro de la oferta cultural de la ciudad es el invierno, estación en la que tienen lugar las actuaciones de la Orquesta Sinfónica de Toronto, del Ballet Nacional de Canadá y de la Compañía de ópera de Canadá.
Otro de los atractivos culturales de la ciudad es su variada oferta museística, entre la que destaca el Museo Real de Ontario, que alberga una interesante colección de arte oriental de fama internacional. Uno de los mayores atractivos de la ciudad es su cercanía a las Cataratas del Niágara, una maravilla de la naturaleza que aparece a 131 kilómetros de distancia de Toronto. La ciudad es un paraíso para los amantes del ocio, con numerosos lugares de esparcimiento y con numerosos bares, restaurantes y locales de copas, donde se puede disfrutar de todo tipo de espectáculos musicales, cómicos o teatrales.
En la actualidad, la zona de moda es Yorkville, al norte de la ciudad, donde se puede disfrutar de la noche en cualquiera de sus agradables terrazas de verano. El área de la Explanada también ofrece numerosos escenarios donde se presentan actuaciones de música jazz.